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Sobre este recurso
Casi nadie viene a consulta diciendo «tengo mala dicción». Vienen diciendo otra cosa: «me piden que repita por teléfono», «en las reuniones online se pierden la mitad de lo que digo», «grabo un audio y no me reconozco». La dicción es invisible para quien habla y evidente para quien escucha. Este autotest pone números a esa sensación. Son 20 preguntas sobre situaciones reales repartidas en cuatro bloques —claridad, ritmo, proyección y fluidez—, con un baremo que te dice tu perfil de dicción y si te está frenando más de lo que crees. El test orienta, no diagnostica. Si sale alto o hay molestias vocales, el siguiente paso es una valoración. El cómo corregir tu dicción lo trabajo en consulta y en mi curso.
Qué incluye
- Autotest de 20 ítems en 4 bloques (claridad, ritmo, proyección, fluidez)
- Baremo con los 4 perfiles de dicción según tu puntuación
- Versión para que te evalúe otra persona y comparar resultados
- Mapa del siguiente paso según tu total
¿Para quién es?
- Comerciales, abogados y perfiles que se juegan mucho hablando
- Opositores con prueba oral
- Creadores de contenido y podcasters
- Cualquier persona a la que le piden repetir más de lo normal
Preguntas frecuentes
¿El test sustituye una valoración?
No. Orienta y te da un perfil. Si la puntuación sale alta o hay molestias vocales, el siguiente paso es una valoración.
¿La mala dicción se corrige de adulto?
Sí. La dicción es un hábito motor, y los hábitos se reentrenan a cualquier edad con método y repetición pautada.
¿Y si mi problema es la voz y no la dicción?
El bloque C del test (volumen y proyección) lo sugiere. En ese caso el camino es una valoración de la voz profesional.
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Solicitar acceso gratuitoLo que tú no oyes y los demás sí
La dicción tiene una trampa: es invisible para quien habla. Tú te oyes desde dentro, con la resonancia de tu propio cráneo, y das por hecho que se te entiende. Quien te escucha tiene otra experiencia completamente distinta. Por eso autoevaluarse es tan difícil, y por eso este test funciona: en vez de pedirte que juzgues «cómo hablas», te pregunta por situaciones concretas —te piden que repitas, se te apagan los finales, usas muletillas— que sí puedes recordar con honestidad.
Te recomiendo un ejercicio que en consulta es revelador: pídele a alguien de confianza que conteste el test sobre ti. La diferencia entre tu puntuación y la suya suele ser el dato más útil de todo el material.
Por qué el resultado importa (y qué hacer con él)
Un total alto no es para alarmarse, es para saber por dónde empezar. La buena noticia es que la dicción se reentrena a cualquier edad: es un hábito motor, no un rasgo fijo. Lo que no funciona es proponérselo y ya —el automatismo gana siempre—; hace falta método. Puedes ver cómo trabajo esto en la página de problemas de dicción, y si el test apunta a una cuestión vocal de fondo, el camino es la logopedia de la voz profesional.
Atiendo en consulta (Tenerife) y online, así que tu ubicación no es un límite. Empieza por saber dónde estás: ese es el valor de este autotest.