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Sobre este recurso
Cuando hablo con familias, docentes o compañeros de alguien que tartamudea, casi siempre me dicen lo mismo: «Es que no sé qué hacer.» Y la respuesta suele sorprenderles, porque lo más útil no es hacer, sino dejar de hacer ciertas cosas. El entorno no causa la tartamudez, pero sí influye —y mucho— en la presión con la que esa persona habla. Esta guía recoge las pautas de escucha que de verdad ayudan, una a una, con una lista espejo de «en vez de esto, haz esto» para tenerla clara de un vistazo, y pautas específicas para hablar con niños y niñas que tartamudean. Una conversación tranquila, sin prisa y sin correcciones, le da espacio a la fluidez; una conversación cargada de impaciencia la cierra. Es una guía de entorno y actitud, no de tratamiento: no da técnicas de fluidez ni promete «curar» la tartamudez. Reduce la presión comunicativa y mejora la experiencia de hablar, y remite a una valoración cuando hace falta.
Qué incluye
- Las pautas de escucha para el entorno, explicadas una a una
- La lista espejo «lo que no ayuda / haz esto» de un vistazo
- Pautas específicas para hablar con niños y niñas que tartamudean
- Orientación de cuándo conviene una valoración, para la persona y su entorno
¿Para quién es?
- Familias de niños, niñas o adultos que tartamudean
- Docentes con alumnado que tartamudea en clase
- Compañeros y responsables de equipo en el trabajo
- Cualquiera que quiera saber cómo conversar mejor con quien tartamudea
Preguntas frecuentes
¿Está bien decir «respira» o «tranquilo»?
No. Aunque sea con buena intención, suena a reproche y aumenta la presión. Lo mejor es esperar sin dar consejos sobre cómo hablar.
¿Puedo terminar sus frases para ayudar?
No. Completar la frase le quita la palabra. Lo más útil es esperar con calma: la frase es suya.
¿El entorno causa la tartamudez?
No la causa, pero sí influye en la presión con que se habla. Una escucha tranquila da espacio a la fluidez; una cargada de prisa la cierra.
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Solicitar acceso gratuitoPor qué escribí esta guía para el entorno
Casi nadie que rodea a una persona que tartamudea sabe qué hacer, y eso pesa: a veces, con la mejor intención, terminamos sus frases o le decimos «respira» y, sin querer, le añadimos presión. Por eso esta guía no va dirigida a quien tartamudea, sino a quien escucha. El entorno no causa la tartamudez, pero sí influye en la presión con la que se habla — y eso sí está en nuestra mano.
Las pautas son sencillas y no cuestan nada: mantener el contacto visual, no completar frases, no dar consejos sobre cómo hablar, esperar sin prisa. Incluyo una lista espejo para verlo de un vistazo. Si acompañas a un niño o niña, encontrarás el marco completo en la página de tartamudez infantil.
Pautas de entorno, no tratamiento
Quiero ser clara: esto es entorno y actitud, no terapia. Estas pautas reducen la presión comunicativa y mejoran la experiencia de hablar, pero no son técnicas de fluidez ni prometen «curar» la tartamudez. Cuando hace falta intervención, eso es trabajo de consulta.
Si la tartamudez está condicionando la vida de la persona —en el cole, en el trabajo, en las relaciones—, conviene valorarla. La hago en consulta en Tenerife y también online, tanto para adultos que tartamudean como cuando afecta a la vida laboral. Y si lo que quieres es aprender a acompañar mejor, también puedo orientarte a ti.