Accidente cerebrovascular (ACV)
Lesión cerebral brusca por interrupción del flujo sanguíneo o rotura de un vaso, conocida popularmente como ictus. Causa frecuente de afasia, disartria y disfagia adquiridas.
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- Revisado por Jessica Piñeira Díaz · Logopeda titulada
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- Referencia clínica
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Ref:
CIE-11
8B20
Qué es el ACV
El accidente cerebrovascular (ACV), conocido popularmente como ictus, es una lesión cerebral brusca causada por la interrupción del flujo sanguíneo a una zona del cerebro o por la rotura de un vaso sanguíneo cerebral. Las células nerviosas privadas de oxígeno y glucosa pueden dañarse o morir en minutos, lo que convierte al ictus en una emergencia médica en la que cada minuto cuenta para preservar tejido y reducir secuelas.
Existen dos grandes tipos:
- ACV isquémico (el más frecuente, en torno al 85 % de los casos): una arteria cerebral se ocluye por un coágulo, de forma que el tejido cerebral aguas abajo deja de recibir oxígeno.
- ACV hemorrágico (unos 15 % de los casos): un vaso sanguíneo cerebral se rompe y la sangre se extravasa al tejido cerebral o al espacio que lo rodea.
El ataque isquémico transitorio (AIT) —con síntomas similares pero que remiten en minutos u horas sin dejar lesión visible— es un aviso clínico importante: aumenta de forma notable el riesgo de un ictus mayor a corto plazo.
Secuelas logopédicas
Las secuelas dependen de la localización y el tamaño de la lesión. Las más relevantes en logopedia son:
- Afasia: trastorno adquirido del lenguaje (expresión, comprensión, lectura y/o escritura), típico de lesiones en el hemisferio dominante para el lenguaje (habitualmente izquierdo).
- Disartria: alteración motora del habla por afectación de las vías que controlan la musculatura articulatoria.
- Apraxia del habla: dificultad para planificar los movimientos articulatorios aunque no haya debilidad muscular.
- Disfagia orofaríngea: muy frecuente en la fase aguda —aparece en el 30-50 % de los pacientes según tipo y localización— y exige valoración temprana por el riesgo de aspiración y neumonía.
- Alteraciones cognitivo-comunicativas: lesiones del hemisferio derecho o frontales pueden afectar a la pragmática, la atención o las funciones ejecutivas sin cursar con afasia clásica.
Causas y factores de riesgo
El origen inmediato del ictus es el evento vascular (oclusión o hemorragia), pero el riesgo global está determinado por factores modificables: hipertensión arterial, tabaquismo, diabetes, fibrilación auricular, colesterol elevado, obesidad y sedentarismo. A ellos se suman factores no modificables como la edad avanzada, el sexo (hombres en edades medias, mujeres a edades más tardías) y los antecedentes familiares.
En la CIE-11, el accidente cerebrovascular aparece dentro del capítulo de enfermedades del sistema circulatorio que afectan al sistema nervioso, con el código 8B20 y subtipos específicos para isquémico y hemorrágico.
Abordaje logopédico (visión general)
La intervención logopédica tras un ACV comienza en la fase aguda, idealmente en el hospital: cribado de disfagia para decidir si se puede iniciar alimentación oral con seguridad y valoración inicial del lenguaje. En la fase subaguda y crónica, el trabajo se prolonga con rehabilitación específica de la afasia (intensidad sostenida, trabajo funcional con vocabulario real de la persona), reeducación de la disartria o la apraxia del habla, y seguimiento de la deglución con adaptaciones de textura cuando procede.
La literatura actual ha desmentido la idea de una “ventana de recuperación” de seis meses: la plasticidad cerebral permite avances meses e incluso años después del episodio, especialmente con intervenciones intensivas y funcionales.
Cuándo consultar
Ante la sospecha de un ACV en curso (pérdida brusca de fuerza, habla o visión), la respuesta correcta es llamar al 112 inmediatamente, no esperar ni acudir a consulta. Una vez pasada la fase aguda y estable la persona, cualquier secuela de habla, lenguaje, voz o deglución justifica valoración logopédica lo antes posible: cuanto más temprana sea la intervención, mayor margen de recuperación funcional.
Señales para observar
- Debilidad o pérdida de fuerza repentina en cara, brazo o pierna de un lado
- Dificultad brusca para hablar o para comprender (afasia o disartria)
- Pérdida súbita de visión en un ojo o en un campo visual
- Dolor de cabeza intenso e inusual sin causa clara
- Pérdida de equilibrio, mareo o descoordinación de aparición brusca
- Dificultad para tragar aparecida de forma repentina (disfagia)
Situaciones asociadas
- ACV isquémico (85 % aprox.): obstrucción de una arteria cerebral por un coágulo
- ACV hemorrágico (15 % aprox.): rotura de un vaso cerebral con sangrado
- Factores de riesgo: hipertensión, tabaquismo, diabetes, fibrilación auricular, colesterol alto
- Antecedentes familiares y edad avanzada
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