Disfagia
Dificultad para tragar alimentos, líquidos o saliva de forma segura. Aparece en adultos tras ictus o enfermedades neurológicas y también en la infancia asociada a trastornos del desarrollo.
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- Revisado por Jessica Piñeira Díaz · Logopeda titulada
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- Referencia clínica
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Ref:
CIE-11
MD93
Qué es la disfagia
La disfagia es la dificultad para tragar alimentos, líquidos o incluso la propia saliva de forma segura y eficaz. No es una enfermedad en sí misma, sino un síntoma que aparece asociado a distintas condiciones médicas: daño neurológico, enfermedades degenerativas, cirugías de cabeza y cuello, o simplemente el envejecimiento.
Distinguimos dos grandes tipos según el momento del proceso de deglución en el que aparece el problema:
- Disfagia orofaríngea: afecta a la fase inicial del tragar, cuando el alimento pasa de la boca a la garganta. Es la más frecuente y la que trabajamos con mayor frecuencia los logopedas.
- Disfagia esofágica: afecta al paso del alimento por el esófago hasta el estómago. Su abordaje suele ser médico o quirúrgico.
La disfagia tiene dos riesgos principales que la convierten en una prioridad clínica: la aspiración (que el alimento pase a la vía respiratoria en lugar de al esófago, con riesgo de neumonía) y la desnutrición o deshidratación por miedo a comer o por ingesta insuficiente.
Síntomas de alarma
Cualquiera de los siguientes signos justifica una valoración logopédica:
- Toser o atragantarse de forma repetida al comer o beber.
- Sensación de que la comida se queda pegada en la garganta.
- Voz que suena diferente —húmeda, gorgoteante— justo después de tragar.
- Alargar mucho el tiempo de las comidas o dejar comida en el plato.
- Pérdida de peso progresiva sin dieta que la justifique.
- Neumonías de repetición sin otra causa médica identificada.
En niños pequeños, también hay que estar atento a rechazo persistente de ciertas texturas, babeo excesivo fuera de la etapa esperada, o cambios en la coloración (palidez, labios azulados) durante las comidas.
Causas comunes
La disfagia aparece con frecuencia tras un ictus, donde puede afectar desde un 30 % hasta más del 50 % de los pacientes en fase aguda según el tipo y la localización de la lesión. En enfermedades neurodegenerativas como la ELA, el Parkinson o el Alzheimer, la dificultad para tragar suele instalarse de forma progresiva y requiere seguimiento regular.
Otras causas frecuentes son los traumatismos craneoencefálicos, las cirugías de cabeza y cuello (por ejemplo, tras un cáncer de laringe o lengua) y la presbifagia, que es el debilitamiento fisiológico del mecanismo de deglución asociado al envejecimiento.
En población infantil, la disfagia aparece asociada a parálisis cerebral, síndromes genéticos, prematuridad y trastornos del neurodesarrollo, y suele abordarse de forma conjunta con el equipo de atención temprana.
Abordaje logopédico (visión general)
El abordaje logopédico de la disfagia parte siempre de una valoración clínica —entrevista, exploración orofacial y pruebas con diferentes texturas y volúmenes— y, cuando procede, se coordina con pruebas instrumentales (videofluoroscopia o FEES) realizadas por el equipo médico. El tratamiento combina adaptaciones de textura, maniobras deglutorias específicas, ejercicios de fortalecimiento de la musculatura implicada y educación al entorno cuidador.
La clasificación de referencia para la disfagia orofaríngea en la CIE-11 es el código MD93.
Cuándo consultar
Si aparece cualquiera de los síntomas descritos —especialmente tos o atragantamientos repetidos, pérdida de peso o neumonías sin causa clara—, lo recomendable es no esperar: la disfagia evaluada a tiempo se aborda mejor que la que llega tras un episodio grave. Una valoración logopédica temprana permite adaptar la alimentación de forma segura y prevenir complicaciones.
Señales para observar
- Toser o atragantarse al comer o beber
- Sensación de que el alimento se queda en la garganta
- Voz húmeda o gorgoteante después de tragar
- Pérdida de peso sin explicación clara
- Neumonías de repetición sin otra causa evidente
- Rechazo de alimentos que antes se comían sin problema
Situaciones asociadas
- Ictus o accidente cerebrovascular (ACV)
- Enfermedades neurodegenerativas: ELA, Parkinson, Alzheimer, esclerosis múltiple
- Traumatismo craneoencefálico (TCE)
- Envejecimiento fisiológico (presbifagia)
- Cirugías de cabeza y cuello
- Trastornos del neurodesarrollo en población infantil
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¿Reconoces estos síntomas?
Si tú o un familiar presentáis alguna de las señales descritas, una valoración logopédica permite evaluar el alcance y planificar el tratamiento más adecuado.
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