Prematuridad

Nacimiento antes de las 37 semanas de gestación. Implica mayor riesgo de dificultades en succión, deglución, lenguaje y desarrollo neurológico.

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Revisado por Jessica Piñeira Díaz · Logopeda titulada
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Qué es la prematuridad

Se habla de prematuridad cuando un bebé nace antes de completar las 37 semanas de gestación. Según el grado, se distingue entre prematuridad tardía (34-36 semanas), prematuridad moderada (32-33 semanas), gran prematuridad (28-31 semanas) y prematuridad extrema (menos de 28 semanas). Cuanto menor es la edad gestacional al nacer, mayor es la inmadurez de los sistemas involucrados en el desarrollo.

Por qué aparece en el contexto logopédico

El sistema nervioso central de un bebé prematuro no ha completado su maduración. Esto afecta directamente a funciones que trabajamos los logopedas:

Succión-deglución-respiración en el período neonatal: la triada coordinativa que permite a un recién nacido alimentarse con pecho o biberón está mediada por el tronco del encéfalo y requiere un grado mínimo de madurez. En bebés prematuros, esta coordinación puede estar ausente o ser muy ineficiente. La intervención logopédica temprana en la UCI neonatal, junto con el equipo de neonatología, puede favorecer la transición a la alimentación oral y reducir el tiempo de sonda nasogástrica.

Desarrollo del lenguaje: los bebés prematuros presentan mayor riesgo de retraso en la adquisición del lenguaje. Esto no significa que todos los prematuros tengan dificultades, pero la probabilidad es significativamente mayor que en la población a término. La edad corregida —calculada a partir de la fecha prevista de parto, no de la fecha real— es el referente para valorar hitos del desarrollo.

Trastorno específico del lenguaje (TDL): la prematuridad es uno de los factores de riesgo identificados en la literatura para el TDL, especialmente en casos de gran prematuridad o prematuridad con complicaciones neurológicas (hemorragia intraventricular, leucomalacia periventricular).

La edad corregida, clave en la valoración

Cuando evalúo a un bebé o niño prematuro, siempre calculo su edad corregida restando las semanas de prematuridad a su edad cronológica. Es el único referente justo para valorar si está dentro del rango esperable. Usar la edad cronológica en un prematuro de 8 semanas llevaría a sobrediagnosticar dificultades que en realidad son normales para su madurez real.

Coordinación con neonatología y pediatría

La atención al bebé prematuro es siempre multidisciplinar. Coordino con el neonatólogo, el pediatra y, cuando es necesario, con el neuropediatra o el fisioterapeuta. Si la familia tiene a su hijo en seguimiento en un programa de atención temprana, me integro en ese equipo con informe y objetivos compartidos.

Señales para observar

  • Dificultad para coordinar succión, deglución y respiración en período neonatal
  • Retraso en la adquisición de los primeros hitos del lenguaje
  • Hipersensibilidad o hiposensibilidad oral que dificulta la alimentación
  • Voz débil o llanto de baja intensidad en el recién nacido
  • Fatiga durante la toma, con pausas frecuentes o desaturaciones
  • Dificultades de atención y procesamiento en edad escolar

Situaciones asociadas

  • Parto prematuro espontáneo (causa más frecuente, origen multifactorial)
  • Gestación múltiple (gemelos, trillizos)
  • Infección materna o corioamnionitis
  • Anomalías uterinas o placentarias
  • Preeclampsia u otras complicaciones maternas que obligan a adelantar el parto

¿Tratamiento para prematuridad?

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