Traumatismos orofaciales
Lesiones físicas que afectan a los huesos, los dientes o los tejidos blandos de la cara y la boca, y que pueden alterar la articulación, la masticación, la deglución o la voz.
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- Revisado por Jessica Piñeira Díaz · Logopeda titulada
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Qué son los traumatismos orofaciales
Los traumatismos orofaciales son lesiones físicas localizadas en la cara, la boca o las estructuras circundantes —huesos del macizo facial (maxilar, mandíbula, malar, hueso nasal), arcadas dentarias, lengua, labios, paladar—. Pueden producirse por accidentes, caídas, deportes de impacto o agresiones, y su gravedad va desde una fractura dentaria aislada hasta lesiones múltiples que requieren cirugía maxilofacial reconstructiva.
El abordaje inicial es médico y odontológico: estabilizar fracturas, reparar tejidos y preservar la dentición. La logopedia entra cuando el trauma deja secuelas funcionales en habla, masticación, deglución o voz —ya sea de forma transitoria durante la recuperación o de forma persistente cuando la reconstrucción es compleja.
Qué funciones logopédicas pueden quedar afectadas
Tras un traumatismo orofacial, las funciones que evalúo y trabajo cuando es necesario son:
- Articulación: una fractura mandibular o maxilar bloqueada con cerclajes, una cicatriz lingual o una pérdida dentaria sin reposición pueden hacer que sonidos como /s/, /t/, /r/ o /l/ pierdan claridad.
- Apertura y movilidad orofacial: el trismo (limitación de la apertura bucal) y la rigidez cicatricial dificultan tanto el habla como la masticación. Trabajo movilizaciones suaves y ejercicios graduales.
- Deglución: cuando hay edema, dolor o pérdida temporal de dientes, la masticación y la deglución se ven alteradas; suele ser transitoria, pero requiere adaptaciones de textura mientras dura.
- Voz: si el trauma afecta a la nariz, al paladar o al cuello, la resonancia y la fonación pueden modificarse y necesitar reeducación.
- Sensibilidad oral: la afectación nerviosa (especialmente del nervio mentoniano o lingual) puede dejar zonas con menos sensibilidad que dificultan el control del bolo o la coordinación articulatoria.
Mi papel como logopeda
Llego cuando el equipo médico —cirugía maxilofacial, odontología— me deriva o cuando la persona detecta que el habla, la masticación o la voz no terminan de recuperarse. Hago una valoración funcional centrada en lo que el trauma ha alterado y diseño un trabajo progresivo que respeta los tiempos de cicatrización y los plazos quirúrgicos.
No siempre es una intervención larga. A veces basta con orientar ejercicios concretos para reactivar la movilidad y la articulación; otras veces, cuando hay reconstrucción extensa o pérdida estructural, el seguimiento se prolonga durante meses en coordinación con el resto del equipo.
El objetivo es recuperar una funcionalidad lo más cercana posible a la que la persona tenía antes del trauma, sin forzar plazos ni saltarse fases.
Señales para observar
- Dificultad o dolor para articular tras una fractura mandibular o maxilar
- Limitación de la apertura bucal (trismo) que afecta al habla y la masticación
- Alteración de la sensibilidad en labios, lengua o mejillas
- Cambios en la voz por afectación nasal, palatina o laríngea
- Disfagia transitoria por dolor, edema o pérdida dentaria
Situaciones asociadas
- Accidentes de tráfico con impacto facial
- Caídas, accidentes deportivos o domésticos
- Agresiones físicas con afectación maxilofacial
- Cirugías reparadoras o reconstrucciones tras el trauma
¿Tratamiento para traumatismos orofaciales?
Si lo que buscas no es definición sino tratamiento concreto, estas son las páginas donde explico cómo abordo traumatismos orofaciales en consulta, a domicilio o por videollamada.
¿Reconoces estos síntomas?
Si tú o un familiar presentáis alguna de las señales descritas, una valoración logopédica permite evaluar el alcance y planificar el tratamiento más adecuado.
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