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Sobre este recurso
En consulta me llegan dos tipos de familias con el tema del frenillo: las que han oído «hay que cortarlo ya» y las que han oído «eso no es nada». A casi todas les digo lo mismo: lo importante no es cómo se ve el frenillo, sino qué le impide hacer a la lengua. Esta guía no va de cortar o no cortar. Es una checklist para aprender a observar la función de la lengua en cada etapa —lactancia, alimentación sólida y habla— y para saber cuándo conviene una valoración funcional. Incluye los mitos más repetidos desmontados. No indica si hay que intervenir ni describe ninguna cirugía: eso depende siempre de una valoración individual y del trabajo conjunto con pediatría, odontología y asesoras de lactancia.
Qué incluye
- Checklist de señales en la lactancia
- Checklist de señales en la alimentación sólida
- Checklist de señales en el habla
- Los mitos del frenillo desmontados y una guía de cuándo pedir valoración
¿Para quién es?
- Familias con un bebé que no se agarra bien o con dolor al amamantar
- Familias con un niño al que le cuestan ciertos sonidos
- Matronas y asesoras de lactancia que detectan dificultades de agarre
- Familias a las que les han dicho «hay que cortar» y quieren una segunda mirada
Preguntas frecuentes
¿Siempre hay que cortar el frenillo corto?
No. Lo que decide es la función, y muchos casos se trabajan o no necesitan cirugía. Por eso se valora primero: la valoración mira la lengua en acción y orienta la decisión.
¿El frenillo afecta al habla?
Puede afectar a sonidos que se hacen con la punta de la lengua, pero no es la única causa de las dificultades de habla. Una valoración aclara si el frenillo está detrás o no.
¿A qué edad se valora?
En cuanto hay señales: en la lactancia, al iniciar los sólidos o cuando aparecen dificultades de habla. No hay que esperar a una edad concreta si ya se observan problemas de función.
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Solicitar acceso gratuitoPor qué insisto en la función
La mayoría de las discusiones sobre el frenillo se quedan en la foto: si se ve corto, si llega o no a la punta. Pero un frenillo puede verse corto y no limitar nada, y otro puede parecer normal y estar frenando la lengua. Lo que de verdad importa es qué le impide hacer esa membrana a la lengua cuando trabaja: al mamar, al comer y al hablar.
Por eso esta guía es una checklist de observación por etapas, no una regla para medir. Marca lo que reconozcas y, si aparecen señales, sabrás que conviene mirar la función de la lengua con calma.
Qué hago yo y qué no
Esta guía detecta y orienta; no indica si hay que intervenir ni describe ninguna cirugía. Eso se decide en equipo con pediatría y odontología, tras una valoración funcional. Si el frenillo limita la lengua, a veces el camino es trabajar la movilidad y los hábitos orales sin cirugía, y a veces no.
Mi papel es valorar la función, orientar la decisión y coordinar con el resto del equipo. Valorar no es operar: es decidir con criterio.